Puntadas que visten futuro
Deblanco nació de una necesidad: uniformes impecables. Doña Lucía dio las primeras puntadas, su hija Lucía sostuvo el taller cuando parecía cerrarse y hoy Andrea lleva el hilo a nuevas metas.
Entre Medellín y Bogotá, pasaron de inventarios con “tarjeticas” y pocas operarias a crecer a un equipo de 120 personas. En esa ruta llegaron a Compensar: 35 años vistiendo a cerca de 2.500 colaboradores con 30–40 mil prendas al año, impulsando la industria textil y alrededor de 300 empleos.