Entrenar salvó su vida
Tras la pandemia, Daniela empezó a restringir alimentos a un punto crítico: su corazón estuvo a punto de detenerse. Pesaba 30 kg y su porcentaje graso era de 1 %
La fe y el apoyo de su familia fueron clave para iniciar un cambio que la trajera de vuelta mientras el ejercicio físico la sostenía. Su entrenador sugirió un acompañamiento interdisciplinar con nutrición y psicología.
Tres años después, Daniela ganó fuerza física, emocional, masa muscular y pesa más de 50 kilos. En Compensar encontró una “segunda casa”, entrenadores que le dieron confianza y una comunidad que la impulsó a estudiar deporte para ayudar a otros a vivir con más bienestar.