En los procesos de orientación laboral, he visto cómo muchas personas llegan en búsqueda de una mejor hoja de vida, respuestas claras en una entrevista o estrategias para encontrar empleo. Sin embargo, con el tiempo descubren que lo que más necesitan no siempre está afuera, sino en su interior. No es coincidencia ver que más allá de la experiencia o los estudios; son los miedos, la inseguridad, la dificultad para comunicarse o incluso la sensación de no merecer una oportunidad, los que realmente interfieren en su camino.
Durante una entrevista no solo se miden conocimientos, también se sienten y se viven las emociones. Se percibe la coherencia entre lo que se dice y lo que se transmite. Por ello, enfocarse en una dimensión íntima, emocional y relacional no es un complemento; es el punto de partida para fortalecer el autoconocimiento, cultivar la confianza, reconocer su propia historia y resignificarla.
Los conocimientos técnicos y la aplicación de los mismos, es una de las dimensiones a tener en cuenta. No obstante, las personas que logran conectar desde su interior tienen mayor claridad frente a su proyección laboral.
La marca personal no debería ser una estrategia de venta. Desde mi punto de vista, es la expresión natural de lo que somos. Cuando un individuo logra conectar con su fuerza interior, cambia su forma de relacionarse con su entorno.
Desde la logoterapia comprendí que al encontrar un para qué, se puede generar un acompañamiento más cercano. Precisamente, este es nuestro rol como psicólogos y orientadores: acompañar procesos que permitan redescubrir el sentido de cada decisión laboral.
Camilo Joel Casas Ramírez
Orientador laboral
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